La guerra nunca termina....
Escrito por MiguelDespués de años de espera, la saga Command & Conquer recupera su línea argumental original y regresa a su mecánica más primigenia, reforzando los elementos que en su día catapultaron a la obra de Westwood.
SUS GRÁFICOS
La escala es grande, sin llegar a los extremos de Supreme Commander, pero el motor puede mover sin problemas decenas de unidades en pantalla. Algunas de las batallas en el modo multijugador con ocho bandos darán lugar a auténticos espectáculos, con la pantalla plagada de máquinas volando por los aires y dejando sus restos en el campo de batalla. El tamaño de las unidades es generoso, con algunas de un tamaño considerable como el conocido Mammoth del GDI. También destacan algunos efectos como los cañones de fuego que usan ciertas unidades de Nod o las barreras protectoras que pueden usar los Scrin. Pero donde se manifiesta toda la contundencia visual del juego es en el uso de las super-armas, cuyos efectos devastadores sobre el entorno pueden resultar muy satisfactorios.
La cámara es sólo flexible hasta cierto punto, con opciones de zoom y rotación limitadas. Tal y como han reconocido los miembros del estudio, es una decisión de diseño, orientada a que el jugador no se pierda demasiado en este aspecto. La perspectiva usada funciona bien, aunque los veteranos echarán en falta la libertad que ofrece un sistema de cámaras libres, aunque sólo sea para poder apreciar en más detalle sus unidades.
El diseño de unidades está bien planteado, con unidades bien diferenciadas estéticamente que responden perfectamente a la naturaleza de cada facción. Se echa quizás en falta cierto mimo a la hora de poner en escena las unidades mecánicas, ya que después de ver los tanques de Company of Heroes, el grado de detallismo gráfico que se puede pedir en una unidad mecanizada ha subido bastantes enteros. Se echa también en falta alguna variedad en las animaciones de combate, cosa que otro juego de Relic, Dawn of War, realizaba a la perfección y ayudaba mucho a aumentar el carisma de ciertas unidades; sólo hace falta comparar al Avatar de los NOD con el Dreadnought de Dawn of War para entender cómo se hace para que una máquina asesina cobre verdaderamente vida en el campo de batalla en cuanto a gráficos se refiere.
SU JUGABILIDAD
El estilo de juego es rápido y contundente, con partidas que se suelen acabar relativamente rápido. No hay apenas elementos de microgestión ni hay que estar pendiente de usar habilidades secundarias en las unidades; todo se basa en construir más y mejor, asegurar el suministro del único material que hay que recolectar y lanzar las unidades adecuadas cuando llegue el momento. Cada una de las facciones cuenta además con una serie de "poderes" especiales y una superarma de alta capacidad destructiva.
Por último, la gran incorporación para esta tercera entrega de la saga: los extraterrestres Scrin, los responsables de la contaminación por Tiberio y que han procedido a la invasión del planeta. Aunque su naturaleza es completamente distinta a la de las otras dos facciones, no ofrece elementos muy distintos en su mecánica que la de las otras facciones, por lo menos en lo que se refiere a la construcción y gestión de las bases. Su mayor fuerza reside en su devastador poder aéreo, muy superior al de las otras dos facciones. Además, es la única facción que cuenta con dos super-armas: la apertura de un vórtice, que arrasa todo a su alrededor, y la invocación de una nave capital, con un avance extremadamente lento pero que si consigue llegar a su destino, puede descargar un rayo destructivo al más puro estilo Independence Day.